Queridas amigas y amigos,
Con el inicio del Ramadán y la Cuaresma, somos bendecidos con un momento poderoso y profundamente significativo de convergencia espiritual. Para musulmanes y cristianos por igual, este tiempo sagrado nos invita a la oración, el ayuno, la reflexión, el arrepentimiento y la renovación.
Aunque nuestras tradiciones son distintas, los valores que vivimos durante este tiempo son profundamente compartidos: la autodisciplina, la compasión por los pobres, la generosidad, el perdón y un sincero retorno del corazón hacia Dios. Ambos caminos nos llaman a silenciar el ruido del mundo, purificar nuestras intenciones y renovar nuestro compromiso con la justicia, la misericordia y el amor.
Durante esta temporada santa, recordamos también a nuestras hermanas y hermanos palestinos que viven estos días sagrados en medio de un profundo sufrimiento. Elevamos especialmente nuestras oraciones por las familias de Gaza que comienzan su ayuno sin sus seres queridos.
Que nuestras oraciones les concedan fortaleza y consuelo, y que nuestros corazones permanezcan atentos a su dolor.
Que este tiempo sagrado profundice nuestra fe, fortalezca nuestra solidaridad y nos impulse a pasar de las palabras a acciones significativas. Que oremos no solo por la paciencia y la resistencia, sino también por la justicia, por la paz y por una Palestina libre.
Deseándoles a ustedes y a sus familias un bendecido Ramadán y un camino cuaresmal lleno de sentido.
Con respeto y cálidos saludos,
Rateb Rabie, KCHS,
President and CEO,
Holyland Christian Ecumenical Foundation (HCEF)
Know Thy Heritage
